MI DESTINO, MI LEGADO

CategoriaLEGADO

¿Por qué estoy en esta tierra? Es una de las preguntas más frecuentes que el ser humano se hace y para la que  no ha logrado obtener una respuesta que satisfaga su interior; y es porque se busca dicha respuesta en la fuente equivocada.

Pero te tengo una noticia, cada uno de nosotros tiene una asignación que cumplir (Jer. 1:5), el origen de ésta es celestial y va a encontrar su manifestación a través de nuestra vida en la tierra, así como lo fue en la vida de María. María fue visitada por ángeles para dejarle saber que ella había sido asignada para que en su vientre Jesucristo naciera (Luc, 1:28-32)

La revelación del plan celestial es dada a aquellos que están viviendo para Dios y buscando las cosas celestiales antes que lo terrenal, lo que me lleva a pensar en que siempre obtenemos lo que buscamos, si buscamos cosas terrenales, eso obtendremos y si conocer el plan de Dios para nosotros es lo que buscamos, Él nos lo hará saber.

Muchos viven insatisfechos aunque tengan éxito aparente y es porque están enfocados en su propio camino (Prov. 14:12), pero aquellos que conocen su asignación, tal como María, aunque enfrenten dificultades permanecen firmes y en pie (Sal 1:1-3) pues saben que al final les espera el galardón eterno.

Conocer el plan eterno no solo es de alegría a nuestro corazón, sino que también se traduce en bendición para otros, puesto que al andar en él se abre un espacio para que Dios opere y traiga su voluntad a otros. Por eso es tan importante buscarlo y cumplirlo, ya que no solo nosotros recibimos esa herencia sino que otros también serán activados para conocer y ejecutar ese grandioso plan.

La asignación de María como resultado de su búsqueda y vida apartada para Dios se convirtió en ¡redención! ¡wow! ¡Qué maravilloso regalo!, ella fue ese vaso que Dios usó para depositar a su hijo y abrir ese camino para todo el que creyera en él.

Muchos lo pudieron considerar solo como un embarazo fuera de tiempo, pero ella que conocía el propósito real, sabía que no era solo eso, era el hijo de Dios depositado en ella y que muchos serian transformados por ese nacimiento.

Ella, nunca pisó un escenario enorme, nunca usó las redes sociales para comunicar un mensaje, a lo mejor en su época no se le consideró “exitosa” pero, sin saberlo en ese momento ella nos dejaba un legado, de santidad, obediencia y disposición, tres palabras que se leen muy rápido pero que encierran el despojo de sus propios deseos y el escaso deseo por obtener cosas terrenales

Cuando cumplimos nuestra asignación dejamos un legado. El legado de María no tuvo que ver con deseos personales, sino con una vida rendida y dispuesta a obedecer a Dios.

¿Qué estamos haciendo hoy para asegurarnos de dejar un legado a otras generaciones? Uno que trascienda, no en lo terrenal porque esto es efímero, sino que trascienda a la eternidad. Lo que tú decidas hoy, es ese camino que trazarás y que probablemente alguien más que te ve seguirá. Por lo tanto, asegúrate de buscar lo verdadero, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable, lo de buen nombre, lo virtuoso y lo digno de alabanza (Fil 4:8)

1,457 Visitas,


Relacionados

30 SEPTIEMBRE, 2019

UN NUEVO NIVEL

...

Read More