TESOROS ETERNOS

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¡Todos los días construimos un legado! Hoy, mientras lees esto, alguien está recibiendo algo de ti, o quizás tu misma estés recibiendo de alguien más.

Entre las definiciones encontré que el término “legado” proviene del latín “legatus”, que hace referencia a la idea de delegar, de pasar de una persona a otra un bien, una función, una capacidad, etc.

Siempre he pensado que mucho de lo que he recibido por la gracia y misericordia de Dios es parte de lo que mis padres han sembrado, no solamente por su esfuerzo en construir algo material, sino en su decisión de dedicar su vida al servicio de Dios en las áreas que tienen a su alcance.

He recibido más de lo que pude haber empezado a construir. He sido inspirada, animada, retada, instruida. Hay algo que me ha sido entregado, y es un legado.

Todos hemos recibido un legado, un tesoro; a veces de nuestros abuelos, padres, de nuestros líderes, de nuestros mentores. Y definitivamente hemos recibido un legado cuando creemos en Dios, en Sus promesas y reconocemos nuestra identidad como hijos de Dios. Algo que va más allá de lo que podemos ver, o imaginar.

En Efesios 3:20 y 21 versión PDT dice: “20 Por el poder de Dios que obra en nosotros, él puede hacer mucho más de lo que jamás podríamos pedir o imaginar. 21 ¡Gloria a Dios en la iglesia y en Jesucristo por todas las generaciones para siempre! Así sea”.

¡Sí, es un legado que trasciende generaciones! Somos parte de un plan hermoso de bien, en el que nuestras vidas son parte de la bendición para otros.

Personalmente, Dios me invitó a trabajar por un legado de adoración como Su casa, ¿su casa?… ¡Si! Nosotros somos Su casa de adoración, Él mora en nosotros y debemos anhelar que ésta sea agradable a Él.

Los talentos, dones, habilidades son parte de los regalos que Dios le dio a cada uno de sus hijos, pero al final, lo que Él está buscando es una adoración en espíritu y verdad que, aunque está ligada a nuestro diario vivir, trasciende lo natural. En nuestro caminar está un propósito eterno, una asignación divina, una fe en lo sobrenatural, un arma de dos filos que es la Palabra de Dios y una paz que sobrepasa el entendimiento.

¿Qué legado estás dejando? ¿Qué tesoro es el que tus generaciones naturales o espirituales, están recibiendo de tus manos, de tu boca y de tu ejemplo? Es una pregunta que nos desafía cada día, pero es algo que nos muestra el amor inagotable de Dios que debe ser transmitido día a día, aún cuando ya no estemos en esta tierra. ¡Nuestro tesoro es eterno!

Romanos 4 18-21 (TLA) dice: “18 Cuando Dios le prometió a Abraham que tendría muchísimos descendientes, esto parecía imposible. Sin embargo, por su esperanza y confianza en Dios, Abraham llegó a ser el antepasado de gente de muchos países que también confían en Dios 21 Abraham estaba completamente seguro de que Dios tenía poder para cumplir su promesa. 22 Por eso Dios lo aceptó. 23 Y cuando la Biblia dice que Dios aceptó a Abraham, no se refiere sólo a él 24 sino también a nosotros. Dios es el mismo que resucitó a Jesús nuestro Señor, y nos acepta si confiamos en él. 25 Dios entregó a Jesús para que muriera por nuestros pecados, y lo resucitó para que fuéramos declarados inocentes.”

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